sábado, 26 de marzo de 2011

Rendimiento escolar.



Un primer aspecto a tener en cuenta para valorar los estudios de nuestros alumnos/hijos es entender bien qué es el rendimiento escolar. Con frecuencia nos centramos en el esfuerzo de nuestros hijos según las notas que nos llegan, especialmente de los exámenes. Pero estos datos, números, no nos cuentan todo sobre las posibilidades reales de un hijo. No podemos dejarnos ni dejarles llevar por la “notitis”. Tenemos que pensar en el rendimiento escolar, es decir, en la capacidad intelectual de un chico junto al esfuerzo que él pone. Si lo analizamos así, nos encontramos con cuatro posibles  situaciones:
a)       Aquel chico que tiene unas buenas capacidades pero no se esfuerza; hablamos de esos que van tirando, de los que se conforman con lo mínimo.
b)       Esos chicos que a pesar de esforzarse no consiguen los resultados mínimos. En esta situación habrá que analizar las causas, generalmente por falta de destrezas básicas en Lengua y Matemáticas, o también otra serie de anomalías que deben ser valoradas por un profesional.
c)       Aquellos que no se esfuerzan y que tampoco aprueban las asignaturas. Suele decirse que son vagos, aunque a estas edades es comprometido admitir este término.
d)       Los que se esfuerzan y sacan adelante los aspectos académicos.

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